Aymara

conjunto de lakas de kusayapu

En el altiplano y las quebradas de la primera y segunda región de Chile vive parte de la nación Aymara, traspasando las fronteras impuestas por las naciones, desde las orillas del lago Titicaca y la cordillera de los Andes, en la zona norte de Chile; Perú, Bolivia y noroeste argentino.

Un aspecto muy característico de la cultura Aymara es la visión dual del cosmos. Para el hombre Aymara cualquier “Todo” posee dos parcialidades distintas que se niegan y complementan lógicamente. Esta dualidad del cosmos es necesaria para existir y se aprecia en su modo de vida, sus tradiciones (floreo, pachallampe, wilancha y carnaval), su artesanía y su medicina tradicional.

Audición de Pachallampe cantado en ceremonia de siembra de papas llamada Pachallampe y Rueda de carnaval.

La cultura Aymara se relaciona con su entorno natural con gran respeto y veneración. El Aymara concibe su hábitat como el medio andino que dio origen y bienestar a la comunidad. Para él existe una sola realidad conformada por dos ámbitos: el medio natural y el mundo sobrenatural, sacralizando la naturaleza.

  • Mundo alto a Arajj Pacha (luna, sol, estrellas, lucero)
  • Mundo Medio o Taipi Pacha (espíritu de lka montaña, espíritu de la agricultura)
  • Mundo de abajo o Manqha Pacha (animales totémicos, espíritu de la música)

En Manqha Pacha o el mundo de abajo habita Sereno, quien se asocia con el agua subterránea y con el “ojo de agua”, o sea, el origen del agua de la vertiente andina, particularmente las aguas termales y los orígenes de cualquier vertiente.

En el mundo Aymara, Sereno es el personaje o la autoridad más importante en lo que respecta a la música. Sereno es el sonido mismo y por ello la música es producto de él. “todo lo que produce sonido es Sereno; el viento que mueve las hojas, la cascada que cae y suena, todos los sonidos de la naturaleza están regidos por el poder de este maestro de la música” explican los aymaras.

Van Kessel afirma que los músicos, en las antevísperas de la festividad viajan al ojo de agua y dejan sus instrumentos allí por la noche. La música impregna los instrumentos o queda en los mismos músicos si estos la logran escuchar del agua. Por la mañana siguiente tocarán las melodías que Sereno les entregó. Luego de este ritual los hombres vuelven al pueblo sin mirar atrás, ahí se repite la bienvenida como de nuevos invitados a la fiesta, pero ahora Sereno es el recién llegado. Los ritmos más difundidos en estas ocasiones son la cueca, el huayno y la cacharpaya.

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